De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo, para definir una ciudad inteligente, se coloca a las personas en el centro del desarrollo de la ciudad, incorporando el uso de TI en la gestión urbana con el fin de estimular la formación de un gobierno eficiente que incluya procesos de planificación colaborativa. Al promover un desarrollo integrado y sostenible, las ciudades se tornan más innovadoras, competitivas, atractivas y resilientes, mejorando de esta manera la calidad de vida.